Mi lucha escondida

La mayoría de las personas se toman fotos de sus progresos en el gym, antes y después, yo casi no lo hago porque siento que no tengo nada que presumir, siento que no hay un cambio visual qué compartir para inspirar a otros y por lo mismo no tengo porque andar de ridícula tomándome fotos si me veo igual y más sabiendo que tengo mucho que mejorar. Pero viendo fotos viejas me doy cuenta que sí he cambiado, de algo han servido estos más de dos años de trabajo y cansancio, de lucha interna. 

Yo siempre fui delgada, tal vez no constante, pero me mantenía en talla chica por así decirlo, sentía que ser delgada era lo más importante, a tal grado que mi salud no tenía cabida, llegaba a tener dietas basadas en café, cigarro, coca light y pastillas para adelgazar por días, semanas, haciendo eso mi “rutina” para bajar de peso cada X tiempo. Al pasar de los años mi tiroides se cansó y dejó de trabajar, lo que tanto trataba de evitar se convirtió en una realidad muy dolorosa, en muy poco tiempo subí mucho de peso sin poder evitarlo, no había nada qué detuviera ese proceso, mi cuerpo se había dado por vencido. No solo haciendo subir la grasa y debilitando mis músculos, mi cabello comenzó a ser muy frágil, mi piel estaba en muy malas condiciones, mis articulaciones estaban tiesas y causaban mucho dolor sin contar la depresión, todo se me juntó, y siendo una mujer que trabaja en la moda imagínense mi sentir, dejé de frecuentar lugares públicos, no asistía a eventos, no quería que nadie me viera así, tenía vergüenza de ser yo. 
Comencé a aceptar mi nueva realidad, traté poco a poco de darme más amor, implementé lo que tanto había recomendado a ustedes mis lectoras y a mis clientes… “ámate primero”, hasta que un día platicando con una chica que sufre la misma enfermedad que yo la escuché decir “yo ya me hice a la idea, voy a vivir en dolor constante, cansada y triste y que nunca voy a volver a ser quien era antes, mi vida va a ser así”. La vi y me vi a mi misma, derrotada, aceptando a fuerza algo que no quería para mí, sí, tenía que amarme a mí misma por quién soy, no por mi aspecto, pero parte de amarme era el cuidar mi salud, el tener energía para jugar con mis hijos, el salir a pasear, a caminar, el tener una vida normal, no una vida de lamentos, mis hijos se merecen una mamá feliz, yo me merezco ser feliz. 

Amo entrenar!


Decidí hacerle caso a mi doctor y comencé en el gym, al principio sufrí demasiado, aparte de todos mis achaques súmenle el dolor muscular, me era casi imposible hacer las rutinas, hubo momentos en el que era tan difícil para mí que se me salían las lágrimas de dolor y vergüenza, pero me había prometido darme 3 meses de esfuerzo, así que no había vuelta atrás, a partir de la 6a semana el dolor era menos notorio, pero aparte ahí estaban César y Karla, mis motivadores diarios, los que me ayudaban y echaban porras haciendo todo más sencillo, había personas que creían en mi aún y cuando yo no lo hacía, ahora a más de dos años puedo decir que sí me falta muchísimo por avanzar, pero desde el día que comencé, ya avancé bastante. 


 Nosotros somos nuestros peores críticos, vale la pena ver el camino recorrido, todo lo que has superado, todo lo que te quebró, todo lo que has dejado para bien, todo lo que hoy eres, así que ve hacia el espejo, admira tu vida y admira quién eres, cada día estás más cerca… bravo por ti, bravo por nosotros.
Muchas gracias:
-Checo

-César

-Karla

-Erick

-Cynthia 

-Michel 

-Mabel 
Gracias por su apoyo, gracias por sus palabras, gracias por su paciencia, gracias por estar ahí, gracias por todo… hoy ya no me duele caminar o dibujar, ya no me duele verme en el espejo y ustedes fueron parte vital en este cambio.

 Katy
 



One Comment

  1. Dessy wrote:

    Lloré! Qué bonito, eres una mujer admirable, yo te admiro y sigo tu ejemplo!

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